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Lo que nos dicen las antenas

Publicado: 16 de noviembre de 2022

A partir del movimiento de las antenas podemos saber si las abejas están percibiendo un olor que les resulta atractivo o desagradable

FOTOGRAFÍA DE ANAND VARMA, NAT GEO IMAGE COLLECTION

¿Cuál es el tema central del trabajo?

Las abejas, como la mayoría de los animales, utilizan la información que toman de su alrededor para realizar diversos comportamientos necesarios para su supervivencia: alimentarse, reproducirse, escapar de un predador, proteger a sus crías, entre otras. La manera que tienen de percibir su entorno es a través de distintos sistemas sensoriales. Uno de ellos, muy importante, es el olfato. En particular, las abejas detectan los distintos olores que hay en el ambiente a través de las antenas, y luego esta información es procesada en su cerebro. Pero no todos percibimos la información del ambiente de la misma manera, en parte porque depende de qué experiencia hayamos vivido previamente. Un determinado olor puede resultar apetitivo (agradable) para una abeja y aversivo (desagradable) para otra dependiendo de su experiencia.

¿Qué se preguntaron? 

Los olores no son tan simples como creemos: cada olor está compuesto por muchos componentes (se les dice “moléculas odorantes”) que, en conjunto, le dan la identidad al olor que emana de una fuente. Cuando las abejas se encuentran con un determinado olor, tienen la capacidad de mover sus antenas, lo que les permite detectar mejor la identidad de cada uno de los odorantes que lo componen. Es por esto que nos preguntamos si a partir del movimiento de las antenas se podía entender si las abejas están percibiendo un olor que les resulta atractivo o desagradable.

¿Cómo lo hicieron?

Filmamos las antenas de las abejas con una cámara de alta velocidad y esto nos permitió seguir con mucha precisión su movimiento mientras las estimulamos con distintos olores. Algunos de los olores que usamos eran naturalmente desagradables, otros agradables y otros neutros para las abejas, y se diferenciaban en su  composición química.

¿Qué encontraron? 

Ante la presentación de un olor atractivo, las abejas orientan sus antenas hacia adelante, acercándolas a la fuente de olor. Por el contrario, ante un olor aversivo las abejas tienen el comportamiento opuesto, es decir, apuntan sus antenas hacia atrás, alejándolas de la fuente de olor. En el caso de que el olor sea neutro, se ve que las abejas ubican sus antenas en una posición intermedia. En el experimento con una mezcla de olores (neutro + aversivo) las abejas respondieron orientando sus antenas hacia atrás, demostrando que la mezcla era percibida de manera aversiva. En cambio, si el olor neutro se convierte en agradable (por estar asociado a un alimento), las abejas mueven las antenas hacia adelante en presencia de la mezcla. A partir de estos resultados concluimos que, viendo solamente cómo las abejas mueven sus antenas, se puede entender si el olor percibido es agradable, desagradable o neutro para ellas.

¿Qué impacto tiene en la sociedad? 

Esta herramienta podría servir en el futuro para estudiar otros aspectos sensoriales de las abejas de forma no invasiva (sin intervenirlas), por ejemplo, la connotación de un determinado olor, y cómo ésta puede cambiar en base a la experiencia. 

El trabajo fue publicado en la revista IBRO Neuroscience Reports✍️ “Antennal movements can be used as behavioral readout of odor valence in honey bees” 

Federico Gascué, Emiliano Marachlian, Milagros Azcueta, Fernando F. Locatelli y Martín Klappenbach

IFIBYNE

https://doi.org/10.1016/j.ibneur.2022.04.005
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